Castro
No existe documentación exacta, pero Jorge Manuel Alfonso Jiménez autor del libro "Membrío, ¿Quién eres?", afirma que en la finca del Parral, existe entre dos cerros limitados por el Arroyo del Gato y el Regato de Garlito, lo que pudiera ser un castro de consistencia pizarrosa.
Aparecen restos de cimentaciones y majados de piedra, que dan idea de la existencia de viviendas circulares y cuadrangulares diseminadas, como si hubiera sido un castro, allí se encontraron: un hacha de piedra, fragmentos de tégulas, trozos de cerámica común, escorias y material ferruginoso.
Tumbas Antropomorfas
Se trata de las repetidas tumbas excavadas en rocas que se encuentran a lo largo de la Mancomunidad. Las cuales no han sido datadas exactamente, pero la hipótesis más repetida es que sean tardorromanas, visigodas, del siglo VII.
Aunque suelen tener carácter aislado, en ocasiones forman grupos distantes unas de otras, la mayoría están orientadas a poniente, diferenciándose muy bien los encabezamientos y los podipeptros, sus medidas suelen ser de dos metros de longitud por sesenta de profundidad, 50 centímetros de cabecera y 40 centímetros de podipeptro, las hay en la finca del Parral y también en la finca de “La Sardinera”.
Puente sobre el Rio Salor
Se encuentra en la carretera comarcal CC-220, de Membrío a Coria, en el punto kilométrico 10,300 que separa los términos de Membrío y Alcántara.
El primitivo puente parece que fue de origen romano, fabricado en sillería, con pilares. Contaba con un único ojo. El cual resultó no ser suficiente para las crecidas del río, de ahí su rápido deterioro.
De gran importancia estratégica, servía de elemento de unión indispensable entre Alcántara y Valencia de Alcántara, cuando estos territorios pertenecían a la provincia romana de la Lusitania. Hoy reconstruido, su valor reside en la decisión de los romanos de construirlo en este punto.
El actual, reconstruido en el 1947 cuenta con tres grandes ojos centrales, de unos 20 metros de altura. Por él pasaba la carretera hasta que se hizo la nueva N-521.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia
En la Plaza Mayor se localiza la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia, cuyo volumen destaca abiertamente sobre el conjunto de la arquitectura popular de la población.
El edificio es obra una barroca del siglo XVIII, realizado a base de mampostería enfoscada y sillería. Su planta es de cruz latina con ábside poligonal.
Tiene tres puertas, una al Norte, otra al Sur y la Este, que es la principal: obra en cantería cuya clave está adornada con un escudo que tiene un jarro de azucenas.
Las obras de reforma han eliminado el coro y las capillas que se abrían a la única nave del templo, (exceptuando una para la pila bautismal), la cual se cubre mediante bóveda de cañón con lunetos.
Hoy en día tiene aires modernos sobre todo en la parte de la entrada de los pies, en el lugar que ocupaba el coro, en la gran pared que hoy ocupa hay un mosaico con los símbolos del Alfa y Omega.
En el altar se sitúa un retablo de alabastro, hecho a mano, que es de reciente construcción (se ha terminado este mismo año, 2004), sustituye a otro que había en madera. Su valor escultórico es notable, ocupa todo el espacio de la pared, dividido a base de columnas en el mismo material, en la parte de lo que sería el frontal de altar se encuentra un relieve con representación de ciervos muy bien conseguido.
A pesar de sus reformas, según Jorge Manuel Alfonso Jiménez, las obras de construcción de la iglesia datan del 1550, aunque no tenía un estilo específico y limpio, si que tiene elementos de arte monacal, como contrafuertes, bóvedas de cañón, o en el rasgo que hoy podemos observar en las columnas que soportaban el coro, circulares y muy robustas.
En sus primeros momentos perteneció al Real Convento de San Benito, de la Orden de Alcántara.
Ermita de San Bernabé
Situada al lado del cementerio, en el “Calvario”. Arquitectónicamente consta de una sola y pequeña nave, pintada muy decorativamente y con algunos cuadros de imágenes religiosas. Tiene en su pared frontal una hornacina con la imagen del santo y un altar adosado. Ha tenido varios emplazamientos a lo largo de los
Molinos
Los molinos harineros fueron los primeros lugares de transformación de materias primas en bienes intermedios o finales. Sobre todo eran el sustento económico de las familias que los regentaban.
Este tipo de molinos hidráulicos como tales, dejaron de funcionar hacia los años treinta del siglo XX, algunos datan del siglo XVI.
Las Minas
En la zona hubo antiguos yacimientos de oro, entre las fincas de Clavería y Castillo, sólo hay referencias a estas de primeros del siglo XVIII, teniendo lugar probablemente en la dominación romana, hoy abandonadas.
Después de la inundación de estas minas en el 1830 se comenzaron las obras de las conocidas “Minas de Salor”, en los aledaños del margen izquierdo del río en “el Madroñal”, la sociedad “Bury Buray” de Portalegre (Portugal) fue la empresa explotadora.
El mineral principal extraído fue el pez-blenda o pechablanda, asociada con sulfuros ferrosos y yacimientos metalo-genéticos.
Fuentes
Algunas fuentes poseen aguas ferruginosas y sulfurosas que servían para cura de toda clase de erupciones y “reumas”, siendo ejemplo de ello fuentes como la de “La Olla”, que ya no existe, la de “El Gamo”, la de “El Suero”, que desemboca en “El Charco de la Golondrina” en la rivera del pueblo.
La de “La Gebosa”, que se encuentra en la finca El Vaqueril, y que disponía antiguamente de una pila donde se bañaban las personas para quitara sus enfermedades, y así un sin fían de afloramientos de agua potable.
Actualmente han perdido sus usos y son los cazadores y los pescadores los que más las visitan y cuidan.